La JBL Bar 800MK2 llega al mercado como una de las propuestas más interesantes para quienes buscan un cine en casa real sin complicaciones técnicas. Creemos que su planteamiento es inteligente: combina una barra principal de alto rendimiento con dos altavoces inalámbricos que son, literalmente, de quita y pon. No estamos ante una barra que simula el sonido envolvente mediante rebotes en las paredes, sino ante un sistema 7.1 con canales físicos que podemos situar donde queramos.
Tras analizar sus capacidades, nos parece que está dirigida a ese usuario que quiere disfrutar de Dolby Atmos y una potencia contundente de 780 W, pero que se niega a pasar cables por el salón o a instalar receptores AV aparatosos. Es una solución elegante, potente y, sobre todo, extremadamente versátil para el día a día.
Un diseño modular con altavoces envolventes extraíbles
Lo que más nos gusta de la JBL Bar 800MK2 es su diseño ingenioso. La barra principal mide 1163 mm de ancho, pero sus extremos son en realidad dos altavoces independientes con batería propia. Cuando queremos ver una película, basta con separarlos y colocarlos detrás de nosotros. Estos altavoces ofrecen hasta 10 horas de autonomía, lo que nos parece más que suficiente para varias sesiones de cine antes de tener que volver a acoplarlos a la barra principal para que se carguen.
Este sistema elimina el mayor obstáculo del sonido envolvente: el cableado. Además, el equipo incluye un subwoofer inalámbrico de 10 pulgadas (260 mm) que se encarga de los graves con una autoridad sorprendente. El conjunto se siente sólido, bien construido y con un acabado negro sobrio que encaja en cualquier decoración moderna.
Sonido cinematográfico con Dolby Atmos y tecnología MultiBeam
En el apartado puramente acústico, la JBL Bar 800MK2 destaca por su capacidad de inmersión. Gracias a la tecnología MultiBeam 3.0 y al soporte para Dolby Atmos, la escena sonora es mucho más amplia de lo que su tamaño sugiere. Los canales dedicados lanzan el sonido en múltiples direcciones para crear esa burbuja de audio tan buscada en el cine.
Nos parece un gran acierto la inclusión de PureVoice 2.0. A menudo, en las películas de acción los diálogos quedan sepultados por las explosiones, pero este algoritmo optimiza las voces en tiempo real para que no perdamos ni un susurro. Con una respuesta de frecuencia que baja hasta los 35 Hz, los efectos de baja frecuencia tienen la pegada necesaria para que sintamos la acción, no solo para que la escuchemos.
Conectividad total y calibración inteligente según tu sala
No todas las habitaciones son iguales, y JBL lo sabe. Por eso, valoramos positivamente su sistema de calibración de sonido fácil. La barra emite una serie de señales acústicas para analizar cómo rebota el sonido en tus paredes y muebles, ajustando la ecualización automáticamente. Es un proceso rápido que garantiza que el efecto envolvente sea efectivo independientemente de si tu salón es cuadrado, rectangular o está lleno de estanterías.
En cuanto a la conectividad, no le falta de nada. Incorpora Bluetooth 5.3, Wi-Fi de doble banda y es compatible con los principales ecosistemas: AirPlay, Chromecast, Spotify Connect y Tidal Connect. Esto la convierte en un centro musical excelente cuando no estamos usando la televisión. Además, cuenta con HDMI eARC con paso de video 4K Dolby Vision, lo que asegura que la calidad de imagen y sonido viajen sin pérdidas desde nuestra consola o reproductor hasta la pantalla.
La JBL Bar 800MK2 nos parece una de las mejores opciones actuales para quienes buscan realismo sonoro sin el caos de los cables. Sus altavoces desmontables son una solución brillante y funcional, mientras que sus 780 W de potencia garantizan una experiencia vibrante en películas y juegos. Aunque su precio de 899,99 € la sitúa en la gama alta, la comodidad de su sistema inalámbrico y la calidad del subwoofer justifican la inversión para cualquier entusiasta del cine en casa.