La Marshall Heston 120 es una barra de sonido premium que busca trasladar la icónica personalidad visual y acústica de los amplificadores de la firma británica directamente a nuestro salón. Diseñada para quienes quieren dar un salto real en la experiencia audiovisual sin renunciar a una estética muy cuidada, esta propuesta destaca por su configuración de canales 5.1.2 y su capacidad de recrear un sonido tridimensional envolvente. No es un producto barato, pero tras analizar sus características, creemos que es una de las opciones más elegantes y equilibradas para los melómanos que también buscan disfrutar del mejor cine en casa.
Un diseño legendario que viste cualquier salón
Estéticamente, la Marshall Heston 120 es una auténtica delicia visual. La firma ha volcado todo su ADN en este dispositivo, vistiendo la barra con un acabado de piel sintética PU negra y la clásica rejilla frontal tejida en tono salt 'n' pepper, un guiño directo a sus icónicos amplificadores de guitarra. Con un ancho de 1100 mm, una altura de 76 mm y un peso contundente de 7,04 kg, es un equipo con presencia física que encajará de maravilla bajo televisores de gran formato, ya sea apoyado sobre un mueble de televisión o instalado directamente en la pared.
En la parte superior, los controles de inspiración clásica nos permiten interactuar de forma intuitiva, manteniendo la identidad retro que tanto gusta de la marca. Nos parece un acierto absoluto que Marshall logre distanciarse del frío y monótono plástico de las barras tradicionales para ofrecer un elemento con identidad decorativa propia que aporta calidez a cualquier espacio de diseño.
Audio tridimensional inmersivo sin cables de por medio
En el apartado puramente acústico, esta barra saca pecho con una potencia total de 150 W y soporte nativo para los formatos de audio posicional más avanzados del momento: Dolby Atmos y DTS:X. Gracias a su distribución de canales 5.1.2, el sistema es capaz de proyectar el sonido hacia el techo y las paredes para situarnos en el centro de la acción, logrando efectos de lluvia, helicópteros o vehículos cruzando la pantalla de forma muy creíble.
La gran ventaja de la Marshall Heston 120 frente a otros sistemas inmersivos es su subwoofer integrado, compuesto por una configuración interna de 2 x 2 x 5 pulgadas. Esto le permite bajar hasta los 40 Hz y entregar graves con una pegada vibrante y controlada sin necesidad de colocar un aparatoso cajón de graves independiente junto al sofá. Para garantizar que la acústica sea perfecta independientemente de los muebles que tengamos, la barra cuenta con una útil función de calibración de sala que adapta el mapa de sonido a las condiciones físicas de nuestra estancia, complementándose con modos de audio específicos como Movie, Music, Night y Voice para priorizar los diálogos o la espectacularidad según la hora del día.
Conectividad moderna y tu música favorita sin límites
Marshall no ha descuidado el apartado de la conectividad en este modelo de gama alta. En el apartado físico, disponemos de una conexión HDMI y un puerto LAN para garantizar la máxima estabilidad en la transferencia de audio sin pérdidas. Inalámbricamente, el dispositivo va a la última con Bluetooth 5.3 y conectividad Wi-Fi, abriendo las puertas a la tecnología de audio compartido Auracast.
Para los amantes de la música, la barra funciona como un reproductor de alta fidelidad independiente. Desde la aplicación móvil de Marshall podemos vincular directamente nuestras cuentas de Spotify o TIDAL para enviar listas de reproducción con la máxima calidad, además de gestionar la ecualización fina de las frecuencias. Nos parece una excelente noticia que la transición entre ver una película de acción y escuchar un álbum de rock sea cuestión de segundos, manteniendo siempre ese timbre enérgico, detallado y con carácter que tanto define a la firma británica.
La Marshall Heston 120 nos parece una barra de sonido soberbia para quienes priorizan el diseño icónico, la comodidad de un sistema todo en uno y la alta fidelidad musical. Con un precio oficial que ronda los 999 euros, es una inversión importante que justifica su coste gracias a un sonido Dolby Atmos inmersivo muy real, un subwoofer integrado que nos ahorra espacio y una conectividad inalámbrica sobresaliente. Aunque sus 150 W de potencia pueden quedarse algo cortos si pretendemos llenar salas de dimensiones gigantescas, su equilibrio general y su imponente presencia visual la convierten en una recomendación directa para vestir y sonorizar cualquier salón con el mejor estilo rockero.