Los Shokz OpenSwim Pro son la evolución definitiva de los auriculares de conducción ósea para deportistas multiaventura. A diferencia de modelos anteriores que nos obligaban a elegir entre conectividad Bluetooth o reproducción interna, este modelo unifica ambos mundos en un diseño ligero de 27,5 gramos. Están pensados para quienes nadan en piscina o mar abierto, pero que también quieren unos auriculares fiables para correr o montar en bici escuchando su música desde el móvil.
Creemos que su gran fortaleza reside en esa versatilidad: puedes estar en el gimnasio usando Spotify a través de su conexión Bluetooth 5.4 y, acto seguido, saltar a la piscina y pasar al modo MP3 con un solo botón. Es una solución ingeniosa a la limitación física del Bluetooth bajo el agua, ofreciendo una experiencia continua sin importar el entorno.
Diseño híbrido: el fin de las limitaciones entre agua y tierra
Lo que más nos gusta de los OpenSwim Pro es que eliminan la necesidad de tener dos dispositivos distintos. Cuentan con un almacenamiento interno de 32 GB, lo que permite guardar hasta 8.000 canciones en formatos como MP3, FLAC o WAV. Esto es vital para nadadores, ya que las señales inalámbricas no se propagan bajo el agua, pero también es una ventaja para corredores que prefieren dejar el teléfono en casa.
El cuerpo de los auriculares está fabricado en una aleación de níquel y titanio con recubrimiento de silicona suave, lo que los hace extremadamente flexibles y resistentes. Su certificación IP68 es de las más robustas que hemos visto: permiten inmersiones de hasta 2 metros durante 2 horas. Además, el diseño de triple sellado y la membrana transpirable de los micrófonos aseguran que el sudor o el agua salada no dañen los componentes internos.
Conducción ósea PremiumPitch 2.0+ y seguridad open-ear
Fieles a la identidad de la marca, estos auriculares mantienen el canal auditivo libre. La tecnología PremiumPitch 2.0+ transmite el sonido mediante vibraciones a través de los pómulos, lo que nos permite escuchar música con una claridad sorprendente sin aislarnos del entorno. Nos parece una característica de seguridad imprescindible si sueles entrenar en carretera o zonas con tráfico, ya que mantienes la percepción total de lo que ocurre a tu alrededor.
En cuanto a la calidad de audio, ofrecen un sonido nítido con graves que, aunque no tienen la profundidad de unos auriculares in-ear tradicionales, cumplen con creces para motivarte durante el ejercicio. Para las llamadas, integran dos micrófonos con tecnologías de reducción de ruido ENC y DNS, que filtran el viento y el ruido ambiental para que la voz se escuche clara incluso si estás entrenando en exteriores.
Autonomía optimizada y control físico intuitivo
La batería de 160 mAh ofrece un rendimiento sólido pero diferenciado según el modo de uso. En modo Bluetooth alcanzamos las 9 horas de reproducción, mientras que en modo MP3 la autonomía se reduce a unas 6 horas. Creemos que es un equilibrio razonable para la mayoría de sesiones de entrenamiento, especialmente contando con una carga rápida que otorga 3 horas de uso con solo 10 minutos de conexión.
Nos parece un acierto total el uso de botones físicos en lugar de superficies táctiles. Cuando tienes las manos mojadas o llevas guantes, los gestos táctiles suelen fallar; aquí, la respuesta es inmediata y segura. Además, la compatibilidad con la Shokz App permite gestionar el emparejamiento multipunto, cambiar el ecualizador y actualizar el firmware de forma sencilla, redondeando una experiencia de usuario muy madura.
Los Shokz OpenSwim Pro son, en nuestra opinión, los auriculares deportivos más completos para usuarios híbridos que alternan natación con otros deportes. Por 199 €, ofrecen la tranquilidad de una resistencia IP68 real, la comodidad de la conducción ósea y la flexibilidad de tener Bluetooth y MP3 en un solo equipo de 27 gramos. Si solo nadas o solo corres, quizás haya opciones más económicas, pero si buscas un único dispositivo todoterreno que lo haga todo bien, esta es la recomendación clara.