El Princess 220137 es una amasadora de sobremesa que busca equilibrar una buena potencia y capacidad con un precio ajustado para quienes se inician en el mundo de la repostería. A diferencia de otros dispositivos que solemos analizar, es importante aclarar que este modelo no es un robot de cocina con capacidad de cocción, sino una herramienta especializada en mezclar, batir y amasar, por lo que su valor reside puramente en su rendimiento mecánico.
Tras ponerlo a prueba, creemos que es una opción muy solvente para el usuario doméstico que busca dar el salto al trabajo automático con masas, sin necesidad de invertir en equipos profesionales o excesivamente complejos. Analizamos qué ofrece realmente y si encaja en lo que buscas para tu cocina.
Potencia y versatilidad para dominar las masas
El corazón del Princess 220137 es su motor de 1.200 W, una potencia más que suficiente para enfrentarse a masas pesadas, como las de pan o pizza, sin dar sensación de fatiga. Durante nuestras pruebas hemos comprobado que, al trabajar con las 5 velocidades disponibles más la función turbo, el aparato responde con constancia. No es un dispositivo que se bloquee fácilmente, lo cual es un alivio cuando estamos procesando cantidades grandes de ingredientes.
El set de accesorios que incluye es el estándar necesario para la repostería básica: cuenta con un batidor de varillas, un batidor plano y un gancho de amasado. Estos tres elementos cubren prácticamente todas las necesidades, desde montar claras a punto de nieve con el batidor de varillas hasta conseguir una masa elástica y homogénea con el gancho. El ajuste de los accesorios es preciso y la tapa con apertura para rellenar es un añadido sencillo pero sumamente práctico, ya que nos permite añadir ingredientes sobre la marcha sin salpicar toda la encimera, algo que agradecemos especialmente cuando trabajamos con harinas o líquidos.
Diseño y capacidad pensados para el uso diario
Con una capacidad de 5 litros en su bol, este robot se posiciona en un punto ideal para familias o para quienes preparan repostería de forma regular. No ocupa un espacio desmedido en la encimera, manteniendo unas dimensiones contenidas de unos 358 mm de ancho, lo que facilita su almacenamiento en cocinas estándar. La construcción transmite solidez y, aunque no pretende ser un objeto de lujo, su estética en color negro es sobria y fácil de integrar en cualquier estilo de cocina.
Otro aspecto que valoramos positivamente es la facilidad de limpieza. Al ser un dispositivo que utilizaremos con mucha frecuencia para mezclas pegajosas o densas, el hecho de que sus partes sean aptas para el lavavajillas nos ahorra mucho tiempo. Es un detalle que a menudo se pasa por alto en las fichas técnicas, pero que marca la diferencia entre usar el robot cada fin de semana o dejarlo guardado en un armario por pereza a limpiar.
Una herramienta honesta y directa
Es fundamental gestionar las expectativas: no estamos ante un robot con conectividad, ni control mediante aplicaciones móviles, ni programas de cocina guiada, ni mucho menos capacidad para calentar o cocinar alimentos. Este Princess 220137 es un asistente mecánico. Su punto fuerte reside precisamente en esa simplicidad: es directo, fácil de entender y no requiere de una curva de aprendizaje compleja. Si eres de los que prefiere controlar el proceso de amasado manualmente y busca una máquina robusta que simplemente funcione bien, este modelo cumple de sobra con su cometido.
El Princess 220137 nos parece una compra muy recomendable para quienes buscan un asistente de repostería fiable y sin complicaciones. Destaca por su buena potencia de 1.200 W y su generoso bol de 5 litros, que facilitan el trabajo con todo tipo de masas. No es un robot de cocina multifunción, por lo que no esperes que cocine por ti, pero como amasadora y batidora cumple su función con nota, siendo una opción equilibrada y práctica para el día a día en casa.