El Logitech G Pro X Superlight se ha consolidado, desde su lanzamiento, como una referencia casi ineludible en el terreno de los periféricos de competición. Cuando nos acercamos a este ratón, debemos tener claro su propósito: no es un dispositivo pensado para adornar un escritorio con efectos de luces ni para ofrecer una versatilidad extrema en cuanto a botones programables, sino que es una herramienta de precisión pura. Lo hemos probado a fondo y, tras horas de juego intenso, queda claro por qué sigue siendo el favorito de tantos profesionales de los eSports.
Diseño minimalista con un enfoque radical en el peso
Lo primero que percibimos al sacar el Logitech G Pro X Superlight de su caja es una sensación contradictoria. Su construcción, aunque sólida, es extremadamente ligera, situándose por debajo de los 63 gramos. Al principio, esta ligereza puede resultar incluso extraña si vienes de ratones más robustos o con contrapesos, pero tras unos minutos de uso, comprendes el valor de este diseño. Logitech ha eliminado cualquier elemento superfluo, incluyendo la iluminación RGB, una decisión que, aunque pueda decepcionar a quienes buscan una estética gaming más llamativa, permite que el ratón se sienta como una extensión natural de la mano.
La ergonomía es de corte clásico, pensada principalmente para usuarios diestros. Se siente cómodo en agarres de tipo garra o de palma, y su superficie monótona ofrece un tacto sobrio. Sin embargo, no todo es perfecto: si sufres de manos sudorosas en sesiones de juego largas, podrías echar en falta algo más de textura o agarre en los laterales, un detalle que a menudo obliga a recurrir a las cintas de agarre adicionales que el fabricante incluye en el paquete.
Sensor HERO 25K y la ausencia de latencia
El corazón de este periférico es su sensor HERO 25K, una pieza de ingeniería que nos ofrece una precisión de hasta 25.600 DPI. En la práctica, la respuesta es impecable. Durante nuestras pruebas en títulos competitivos donde cada milisegundo cuenta, no hemos notado ni un solo fallo de rastreo ni aceleraciones extrañas. La tecnología inalámbrica Lightspeed es, en gran medida, la responsable de que la experiencia se sienta idéntica a la de un ratón con cable, eliminando por completo cualquier miedo a la latencia que históricamente rodeaba a los ratones inalámbricos.
La homogeneidad del movimiento es excelente, y aquí juegan un papel fundamental los grandes pies de PTFE sin aditivos. Estos permiten que el ratón se deslice sobre la alfombrilla con una resistencia mínima, facilitando esos movimientos rápidos y precisos que requiere un jugador de shooters. Es, sencillamente, uno de los conjuntos de sensor y deslizamiento más fiables que hemos probado hasta la fecha.
Autonomía y usabilidad en el día a día
Uno de los puntos donde este ratón realmente brilla es en su gestión energética. Con una autonomía de aproximadamente 70 horas, nos olvidamos de cargarlo durante días, incluso manteniendo un ritmo de uso intensivo. Cuando llega el momento de conectarlo, el proceso es sencillo, aunque debemos señalar que Logitech ha optado por un puerto microUSB, un estándar que ya se siente algo desfasado comparado con el USB-C que encontramos en otros periféricos más recientes. No es un drama, pero sí un recordatorio de que, aunque su rendimiento es top, su diseño ya tiene unos años.
Por otro lado, los cinco botones programables cumplen con su cometido. Tienen un clic firme, con una respuesta sonora que algunos usuarios califican como satisfactoria y otros como algo ruidosa, pero que en términos funcionales es impecable. La gestión de los parámetros, como la sensibilidad, se realiza a través de software, lo cual es muy cómodo para guardar perfiles en la memoria interna y llevarlos contigo a cualquier parte sin depender de que el programa esté instalado en el PC.
El Logitech G Pro X Superlight no busca ser el ratón más completo del mercado ni el más vistoso, sino el más eficiente para ganar. Su ligereza de menos de 63 gramos y la fiabilidad de su sensor HERO 25K ofrecen una conexión pura entre el jugador y el juego que pocos dispositivos logran igualar. Es una inversión recomendable para quienes toman los eSports en serio y priorizan el rendimiento sobre la estética RGB o los botones extra. Si buscas un ratón sencillo, ultraligero y con una precisión que no admite dudas, es una compra maestra, aunque su precio pueda ser un factor a considerar.